Predicciones ecológicas

¿Quién iba a decir que algunos de nosotros saldrían hasta profetas?

Era 1992 o 1993 y le estábamos tratando de dar una vuelta de tuerca al área de Cómputo Académico, que entre otras funciones, buscaba involucrar más a nuestros profesores en el uso de tecnologías.

En esas fechas salía a la venta el simulador de Maxis, SimLife (el mismo de Sid Meier para Sim City), el objetivo del juego bien podría ser educativo (muchas reseñas del mismo así lo confirmaron en los tiempos en los que estábamos experimentando). A falta de entender u obtener los algoritmos que indicaran cómo podría desarrollarse (genéticamente) una especie o qué condiciones eran o no favorables dependiendo de alguna decisión, la tarea fué, durante un par de semanas: ¡Jugar!.

SimLife (Maxis, 1992)

Estábamos en fecha de reunión con profesores de departamentos afines y el masterplayer por excelencia, Guillermo Rosas (T.C.C/a.k.a. Koala) estaba a cargo de la presentación y tratando de obtener los resultados esperados para mostrarlos a profesores… con un pequeño detalle…

¡Los cetáceos, necesarios para lo que se quería explicar, no se estaban reproduciendo!… Y no hablamos necesariamente de un juego: se cuenta que el Koala llevaba algunos días sin dormir tratando de replicar los resultados, generando las mismas condiciones para tener mayor certeza… el cansancio ya estaba cobrando factura.

En esos tiempos “vivíamos” en el Sótano del Edificion CETEC (que da nombre a este espacio): lugar oscuro y muy pocas veces visitado, por lo que nos sentíamos con libertad de hacer casi cualquier cosa (aún y cuando en específico los lugares de algunos, incluídos el Koala, eran visible desde la superficie y ventanales del edificio: no era un lugar privado).

Resultó que ese fatídico día (en otro post platicaré la otra parte de lo que sigue: ocurrió el mismo día) recibíamos, sin saberlo, la inesperada visita del Rector de nuestro campus, persona por más tranquila, educada y cortés, acompañada de nuestro siempre querido y temido CIO (que aquí entre nos, creo que siempre tuvo vergüenza de llevar visitantes al lugar: más por los especímenes que ahí habitábamos, que por el lúgubre lugar). Al menos hay registro de dos incidentes ese día: éste es uno de ellos…

Era tal la desesperación del Koala, por sus ballenas, que -20 minutos antes de la cita con la facultad, en la hora de comer- ya casi por vencido dió el grito de “¡Ya c**an ballenas! ¡Pónganse a c**er!” precisamente en el momento que nuestro querido Rector venía de dejar un recado en otra oficina dado lo que había visto y pasaba por este lugar donde aparte, había un penentrante olor a pizza de salami combinado con suprema (ya saben: chile morrón, carnes frías, jalapeños, etc.).

Tuvimos que explicar -aparte de todo- que estábamos buscando mejorar o al menos amenizar el estudio de materias afines a la biología, que no era juego y que las malas palabras eran por el cansancio… aparte de ofrecer pizza al Rector.

¿Las ballenas? Corriendo una suerte similar a la de la Vaquita Marina.

Un comentario sobre “Predicciones ecológicas

  1. Muy interesante. En esas fechas ya había dejado el Tec; pero, sin duda en esas épocas la interacción con Ramón de la Peña y Rafael Rangel era muy abierta. Ambos muy orgullosos del CETC – y de sus inquilinos.

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